Tres
generaciones,
un lugar.
El Hotel Espel abrió en 1962, cuando Escaldes-Engordany todavía era un pueblo termal. Nuestra historia es la del valle: lenta, paciente, cosida a mano.


Joan y Carme abren el Espel.
Doce habitaciones, una recepción con mesa de madera y la promesa, que aún se cumple, de tener siempre café caliente. Andorra empezaba a recibir esquiadores y Escaldes-Engordany era un pueblo de aguas termales conocido por las familias catalanas.
La primera ampliación.
Se añade el ala oeste con 24 habitaciones nuevas, comedor propio y la sala de estar con chimenea. Empieza la tradición del trinxat de los domingos — todavía hoy en carta.
Segunda generación.
Toman el relevo Pere y Anna, hijos de los fundadores. Llega la primera reforma seria: baños renovados, calefacción central, parking cubierto. Se conserva intacto el lobby original y la mesa de la abuela.
Llega el spa.
Se construye la piscina climatizada y la zona de aguas. La idea: que un hotel pequeño pueda ofrecer el lujo de una piscina cuando fuera la temperatura está bajo cero. Caldea inspira, pero a escala íntima.
Tercera generación.
Marc y Júlia entran en la gestión diaria. La casa pide cambios — pero también cuidado. Se rehabilitan las 62 habitaciones manteniendo la planta original. Llegan la fibra, los smart-TV y el desayuno a la carta. El espíritu se queda.
Hoy.
Seguimos siendo familia, seguimos siendo pequeños, seguimos cocinando con productores del valle. Hemos aprendido tres cosas en sesenta y cuatro años: las cosas buenas tardan, lo importante no se acelera, y un buen café por la mañana arregla casi todo.
Tres generaciones · Andorra
Una nueva
historia, tuya.
Cada huésped escribe la suya. La nuestra ya tiene 64 capítulos.